No sé si es una virtud o un defecto, pero desde que tengo uso de razón voy a contramano por la vida. Lo que no me queda claro es: si cuando yo voy todos vuelven, o cuando yo vuelvo todos van....Bueno, es un detalle menor y me ha costado unos cuantos años de terapia. A partir de hoy esta columna se llamará: “A Contramano”, si alguno se apiola, fíjese, que es un buen dato referente a mi perfil, además ¿quién no se ha metido alguna vez en una avenida mano única a contramano? o tal vez entrar de golpe, doblando la esquina, a un “corso a contramano”!
Hoy mi comentario será sobre un tema infame: La trata de personas, un negocio millonario en nuestro país, que involucra el secuestro, el engaño y la violencia. Las víctimas suelen ser reclutadas a través de engañosas promesas de trabajo, y los elementos principales son: la captación, el traslado, finalidad de la explotación que casi siempre es sexual o laboral, y se los retiene mediante amenazas, violencia y coacción.
La ley 25.632 dice que la persona que mediante amenazas, engaños o violencia es obligada a hacer algo en contra de su voluntad, es víctima de un delito y como tal es penado por dicha ley.
A La trata de personas se la conoce hoy en día como la “esclavitud del siglo XXI”, lamentablemente esto se debe al bajo nivel cultural de la población y contextos de pobreza extrema. En realidad los que deberían preocuparse y ocuparse no lo hacen con determinación, parece no ser una prioridad para ellos, tampoco la asistencia a las víctimas, no me caben dudas que es porque no les aporta votos a su campaña sobre todo cuando las víctimas son los niños y adolescentes.
Viví de pequeña en un pueblito de la provincia de Buenos Aires, mi casa era de material, pero las de mis vecinitos (3 nenas y un varoncito) era de chapa con piso de tierra, el padre no tenía trabajo, estaba siempre sospechosamente dormido y la madre hacía trabajos domésticos que poco le duraban. Cotidianamente mi madre, con cara de resignación, me veía entrar con esos chicos de la mano a la hora del almuerzo, me dolía el alma verlos con la carita roja de frío y la pancita vacía vagando por las calles. Con el tiempo no mudamos a la ciudad y seguí recordándolos, cuando cumplí 15 años volví al pueblo, los busqué inútilmente, preguntando a los vecinos me enteré que a las chicas que tenían casi mi misma edad, se las había llevado un “tío que las vino a buscar en un auto nuevo”, y al varoncito que ya era todo un muchacho, lo habían matado un tiempo antes en un hecho confuso. Lloré todo el viaje de regreso, y supe a esa edad (donde lo único que importa son las pilchas y las salidas) que combatir la pobreza es responsabilidad de todos. Debemos actuar y no callarnos. Y también aprendí que casi siempre lo siniestro va de la mano de la pobreza porque “la necesidad tiene cara de hereje”
En el siglo XVII , bajo el término “negrero” quedaba definida la profesión de una persona dedicada a la trata de negros, porque estaban en contacto con ellos, mientras que a los reyes, gobernadores, etcétera, que regulaban ajustaban y otorgaban los contratos no fueron incluidos en un tráfico negrero.
Que llamativo verdad? Que ahora que estamos en el siglo XXI, tantas cosas evolucionaron a pasos agigantados, tanta tecnología y dominar los cielos, pero La trata de personas, esta nueva forma de esclavitud que implica convertir al ser humano en una simple mercancía, eso no ha evolucionado, para ser sinceros lejos de tratarse de una lacra social en retirada, tiene una presencia cada vez más amenazante.
Malena.
Para más información: www.youtube.com – “trata de personas”
miércoles, 24 de febrero de 2010
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